¡Hola mundo! Otra moda es posible nace con la intención de ser un espacio abierto a la reflexión, intercambio de ideas, propuestas, opiniones, etc,  promoviendo una actitud crítica hacia la industria de la moda convencional. Se propondrán nuevas formas de actuación más concienciadas con la mejora de la sociedad y del entorno, y se mostrarán otras alternativas en las que no sólo se valoren los aspectos estéticos y técnicos del diseño, sino que también entren en consideración aspectos tan importantes como los éticos.

Si diseñamos teniendo en cuenta estos aspectos, se podrán encontrar soluciones a muchas de las cuestiones de la sociedad actual. Algunos de los caminos a seguir son:

Moda para tod@s que muestre la diversidad de personas y tipologías de cuerpo que existen, valorando que todos somos diferentes pero con el mismo derecho a sentirnos a gusto con nuestro cuerpo, estilo de vida, sexualidad, etc.

Moda sostenible que ponga en consideración estrategias que no posean un impacto negativo sobre el planeta, donde se promueva un sistema integral de todos los elementos  que componen la vida de un producto.

Moda colaborativa, donde se integren grupos de trabajo multidisciplinar de especialistas y usuarios para resolver un problema común.

Confort y ergonomía, tanto físico como emocional, donde se promuevan propuestas que mejoren la calidad de vida de las personas.

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Moda + Ética

Tradicionalmente, la moda no ha sido un elemento que ha gozado de muy buena reputación, considerada como algo insustancial, frívolo y, estando vetada de gran parte de los estudios académicos. Paradójicamente, esto no ha frenado su desarrollo y auge, estableciéndose como uno de los fenómenos más potentes y rentables de la sociedad de consumo actual.

¿El por qué? Seguramente, la propia naturaleza contradictoria del ser humano enlaza perfectamente con la efímera, irracional y arbitraria moda. Según Patrizia Calefato, “el vestir se configura como un lenguaje no verbal que modela el mundo desde dos dimensiones: la proyección de ser uno mismo  y la simulación de quien queremos ser”(1). Esto quiere decir, que el vestir articula un doble juego, el de mostrar la identidad tal cual (autenticidad) y ocultarla o modificarla (artificiosidad). Esta construcción y alteración de la identidad, redefine la compleja y ambivalente naturaleza del vestir.

Siguiendo el hilo de la construcción del yo, vemos que desde un lado antropológico, el ser humano tiene necesidad de buscar su identidad, de ubicarse en la sociedad, de expresarse, de comunicarse con los demás y la indumentaria, desde la Prehistoria, ha posibilitado este cometido a nivel visual y simbólico. Sociológicamente, la moda también es importante para la construcción de la sociedad, pues une a los individuos, facilitando la creación de lazos con los demás. Se puede decir, que la moda es un  motor de cambio y adaptación que hace que evolucionamos hacia una dirección u otra, convirtiéndose en un auténtico fenómeno de polarización.

Estas reflexiones ponen de relieve su trascendencia para el ser humano y la sociedad, como parte fundamental de nuestra autorrealización. Sin embargo, debido a su baja consideración, la moda siempre se ha retroalimentado de su propia superficialidad, convirtiéndose en un elemento potencialmente dañino. Consumo desmedido de productos innecesarios, obsesión por la belleza perfecta e irreal, destrucción de los recursos naturales y los ecosistemas, creación de prejuicios asociados, etc, son algunas de las devastadoras consecuencias del sistema de la moda.

De todo ello se deduce que hay algo que no se está haciendo bien y por lo tanto,es preciso cambiar el paradigma actual de la moda, hacia un modelo más responsable, respetuoso y ético. No cabe duda, que desde hace décadas, el mundo del diseño, la moda y la comunicación audiovisual ha adquirido gran alcance y repercusión, conformando un foco de gran influencia sobre nuestros hábitos y estilo de vida. Por ese motivo, es fundamental que empecemos a valorar el papel del diseñador dentro de la construcción de la sociedad, no sólo como un planificador de objetos bonitos y atractivos para ser consumidos, sino como un profesional concienciado con su entorno y con las personas que habitan en él. La responsabilidad de su trabajo radica, como dice el diseñador y pensador Ezio Manzini, en“construir nuevos escenarios por donde transitar”(2).

(1) El sentido del vestir. 
(2) Cuadernos de Diseño. El mundo como podía ser: Diseño y construcción social del futuro. 

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